Procesamiento del dolor: aceptar la pérdida más allá del dolor

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El estudio de “la elaboración del duelo” comenzó con Parker (1972) y luego Bowlby (1979). Los autores se centraron en la intensidad de las reacciones afectivas, conductuales y cognitivas dividiendo la “elaboración del luto en fases”. Las “fases de la elaboración del luto” no deben verse como algo lineal: es verdad que las fases se suceden en el tiempo, pero también es verdad que se alternan una con otra. Esto significa que una persona puede pasar a la siguiente fase y retroceder a la anterior y viceversa.

Además, para “superar un duelo” no es necesario que la persona pase por las cuatro fases. A pesar de las críticas formuladas a las “fases de la elaboración del luto”, es importante subrayar que este modelo teórico logra describir con precisión los “estados mentales” que caracterizan la vida de las personas que han sufrido una “pérdida”.

Tratamiento del luto

La elaboración del luto consiste en el trabajo de reelaboración emocional de los significados, de las vivencias y de los procesos sociales vinculados a la pérdida del objeto relacional, o de la persona con la que se había desarrollado un vínculo afectivo significativo, interrumpido por su muerte. La “duración” es muy subjetiva, depende de una multitud de factores como:

  • Vínculo con la persona perdida
  • Presencia de adicciones afectivas
  • Resistencia de trazo
  • Presencia de excelentes recursos sociales
  • Soporte Emocional
  • Tendencia a la rumia
  • Auto-imagen comprometida por la pérdida
  • Valor de sí mismo
  • Variables sobre la muerte (muertes violentas como accidentes, suicidios, homicidios, ven un luto complicado)
  • Creencias Subjetivas
  • Otro

In media, la sofferenza generata da un lutto, nella sua fase più acuta, può avere una durata di circa 12 mesi per gli adulti e 6 mesi per i bambini. Quando si parla di elaborazione del lutto, gli autori citati in precedenza hanno proposto un modello a quattro fasi, mentre la psichiatra svizzera Elisabeth Kübler Ross, nel 1970, ha proposto un modello a cinque fasi. Vediamoli entrambi in dettaglio partendo dal modello di Bowlby e Parkes.

Las cuatro fases del luto

Las cuatro fases descritas por Bowlby y Parkes para el “tratamiento del luto son”:

1.  Aturdimiento o incredulidad

2.  Investigación y protesta

3.  Desesperación

4.  Aceptación

Como en el modelo de 5 fases, también en este la “elaboración del luto sano” termina con la aceptación. Se habla de luto complicado o de luto patológico cuando se tiene una cristalización del estado depresivo y nunca se llega, incluso después de tiempo, a la aceptación del bien perdid

1. Aturdimiento e incredulidad

La “primera fase de duelo” descrita por Bowlby y Parkes se caracteriza por un “sentimiento de incredulidad y aturdimiento”. El aturdimiento se caracteriza por una calma antinatural que puede interrumpirse bruscamente en cualquier momento.

La incredulidad puede durar de pocas horas a algunos días. Las personas que han sufrido una pérdida importante “no pueden creer” pero de la incredulidad pueden pasar rápidamente a estados de ira, desesperación y pánico, emociones que caracterizan la siguiente etapa.

Intenso dolor, ansiedad, angustia, desesperación e ira acompañan la “conciencia de la pérdida”. ¡Atención!

Como se explica en el artículo cómo superar un duelo, la “conciencia de la pérdida” no significa aceptación.

2. Búsqueda y protesta

En la fase de investigación y protesta la “persona reflexiona continuamente” sobre los acontecimientos, parece no querer resignarse a una separación neta que de hecho ya ha tenido lugar. En esta fase quien ha sufrido un luto vive en un estado de constante alarma y tensión, una profunda inquietud que aparentemente carece de finalidad pero el objetivo es el de “no rendirse a la realidad“.

Prometiste que no te rendirías” o “me juraste que nunca me dejarías.” Por un lado, parece un intento de devolver a la persona perdida para siempre y, por el otro, un arrebato de ira vinculado a la injusticia sufrida.

Quien está tratando de procesar el luto, en las primeras fases, piensa constantemente en el afecto perdido: lo sueña, reconstruye imágenes vívidas, recorre momentos pasados juntos… En caso de luto patológico esta fase no se produce sino que se asiste a una especie de desapego hasta no poder recordar el afecto perdido.

Bowlby y Parkes, en esta fase, subrayan la tendencia a revisar el afecto perdido: quien está elaborando un luto puede interpretar cualquier estímulo visual o auditivo como prueba de la presencia del difunto, por ejemplo, la persona de luto puede creer que reconoce al difunto entre las personas en la calle y luego pasar por una “profunda decepción y desesperación”.

3. Desesperación

La tercera fase del proceso de “elaboración del luto” se caracteriza por una fuerte desesperación y una intensa “desorganización”. Las continuas decepciones y los dolores que se han sufrido en la fase anterior provocan literalmente un fuerte desajuste que desemboca en un “estado de ánimo deprimido y sensaciones de vacío”.

La depresión vivida es egocéntrica: algunas viudas entrevistadas por Parkes contaron que en algún momento del luto temían dejar de llorar, porque parar significaría no dar más valor a la conexión con el marido muerto y perderlo más. La fase de desesperación deja progresivamente espacio a la esperanza de poder recomenzar, de poder reorganizarse con sufrimiento a una realidad inédita.

4. La aceptación

Como premisa, las fases del luto no son lineales, de la desesperación se puede retroceder a la búsqueda y aún a la incredulidad. El paso cíclico se produce varias veces hasta alcanzar la aceptación en la que el dolor disminuye progresivamente y aumenta la atención y el interés por el resto del mundo que, impertérrito, sigue girando.

Con la aceptación, el superviviente del luto decide llevar el afecto perdido dentro de sí mismo. Con la aceptación la persona comienza a redefinirse a sí misma, aparentemente la aceptación parece una fase de “alivio” pero desde un punto de vista cognitivo requiere un fuerte compromiso.

Cuanto más importante era la persona muerta y más difícil será reprogramar los planes de vida y la imagen de sí mismo: elaborar un luto es difícil, la parte más complicada es la resignación que caracteriza la aceptación.

La aceptación no es en absoluto la fase más fácil, es un complejo trabajo psicológico en el que se alternan diferentes estados mentales. El luto puede decirse superado cuando la persona disminuye su hiperfocalización en el afecto perdido y empieza a centrarse en otras cosas.

En la aceptación se experimenta el estado mental de la resignación en la que está la renuncia del afecto perdido para siempre. La resignación no debe ser vista como una traición hacia el difunto porque no lo es en absoluto: la muerte es una parte natural de la vida.

El modelo de cinco fases del luto

El modelo de cinco fases no difiere mucho de lo descrito anteriormente. En este contexto, la elaboración del luto pasa por las siguientes fases:

1.  Rechazo o Negación

2.  Rabia

3.  Negociación o acuerdo

4.  Depresión

5.  Aceptación

El rechazo se describe como un mecanismo de defensa, una especie de rechazo del examen de la realidad, una realidad intolerable que causa una fuerte rabia.

El acuerdo se puede comparar con la fase de “Investigación y Protesta” del modelo anterior: quien vive un luto está motivado por la esperanza de poder recuperar -de alguna manera- el bien perdido pere siempre. La persona es plenamente consciente de la irracionalidad de la búsqueda, pero la desesperación y la negación de las fases anteriores actúan como un resorte hacia la búsqueda.

La ira y las tensiones vividas en los estados anteriores se hacen a un lado dejando espacio a la depresión. Es sólo cuando ya no se puede negar la pérdida que se inicia el proceso de aceptación. Con la aceptación se empieza a alimentar una débil e intermitente confianza en el futuro que, poco a poco, ya no parece completamente negro. Vuelve el diseño, vuelve el deseo de explorar el mundo y honrar nuevos y viejos lazos emocionales.

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