El Dolor del Abandono

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Quedarse atrás, ser rechazado o desaprobado por alguien, especialmente si es importante para nosotros o para alguien a quien amamos, es muy doloroso. Las emociones que se pueden sentir, incluso alternativamente, son la tristeza y el enfado. Estos sentimientos se sienten aún más violentamente cuando el abandono y el rechazo se produce de forma completamente repentina y sin obtener explicaciones. Por tanto tenemos la sensación de ser una persona pequeña y nos deja incrédulos que una persona a la que queremos y en quien hemos confiado pueda tratar nuestros sentimientos con extrema ligereza. Ser abandonado de forma brutal produce una herida profunda en el alma y muchas veces nos lleva a cuestionarnos; podemos comenzar a pensar que somos inútiles por la forma en que nos han tratado, que no somos lo suficientemente amables y respetables.

Si has vivido alguna de estas situaciones traumáticas, sin duda reconocerás cómo el abandono, el rechazo o el descrédito que has sufrido pueden haber cambiado tu forma de relacionarse e interactuar con los demás. Usted también probablemente, al menos temporalmente, se volverá más cauteloso y retraído por temor a sufrir nuevamente.

Sentirnos rechazados y abandonados, es decir, no amados, nos lleva a sentir un dolor que se manifiesta no solo a nivel psicológico y emocional sino también a nivel físico y espiritual. En cualquier caso, todas estas manifestaciones de dolor tienen en común el hecho de que el abandono coincide con sentir el vacío tanto que dejó en nuestra vida como en el interior de nuestra alma.

¿Cómo lidiar con la devastadora sensación de vacío que ha dejado la persona de tu corazón?

¿Cómo tratar de forma proactiva el dolor de una pérdida repentina?

Algunas personas optan por negar las emociones negativas y se lanzan de lleno a otras actividades, como el trabajo o los deportes, o inician una nueva relación.

Si se procesa esta herida, difícilmente sanará por sí sola; tenderá a un nivel inconsciente a condicionar nuestra forma de relacionarnos con los demás en el futuro. Cuando experimentamos una forma severa de negligencia o negligencia, especialmente a una edad temprana, el impacto de esa experiencia tiende a quedarse con nosotros por el resto de nuestras vidas en forma de creencias erróneas y limitantes:

No soy digno de ser amado, así que seré rechazado y abandonado nuevamente;

Hay algo mal en mí, tengo que cambiar para ser aceptable;

No me va bien, así que es mejor que me quede solo;

Es mejor que no me ato a nadie porque no vale la pena;

Estoy destinado a la soledad porque soy una mala persona.

Aquí hay algunas consideraciones que pueden ayudarlo a sobrellevar el dolor del abandono, el rechazo y la sensación de ser una persona no deseada:

  • Déficit amoroso: hay que tener en cuenta que vivimos en una era individualista en la que las personas son egocéntricas y les resulta difícil comunicar de forma clara, honesta y empática a alguien la decisión de querer romper una relación. Las relaciones son inestables y superficiales tanto en la familia, en la amistad y en el amor. Esto significa que a veces nos dejan brutalmente no por culpa nuestra y por el hecho de que no lo estamos haciendo bien, sino por una gran dificultad generalizada para construir relaciones basadas en la comunicación honesta y la empatía. Es más fácil marcharse sin dar explicaciones. Cada vez somos más víctimas del efecto Ghosting (fin repentino de una relación) o nos encontramos solos, abandonados, olvidados y engañados por la superficialidad con la que se relacionan las personas. Es la sociedad del “yo vengo primero” en la que falta la atención al otro, la capacidad de estar en una relación de una manera profunda, íntima y respetuosa de las vivencias de los demás. En consecuencia, las personas quieren amar pero solo recibir amor para sí mismas y al mismo tiempo sabotear de manera más o menos directa las relaciones que construyen con otras personas. Comprender esto puede ayudarlo a reconocer que usted no es el problema.
  • No seas víctima de las circunstancias: cuanto más sufres y te conviertes en víctima, más te alias con tu dolor con el riesgo de quedar atrapado en una espiral negativa de tristeza y resentimiento. No uses el abandono, el rechazo y el maltrato para lastimarte aún más de lo que has sufrido. El dolor por lo que ha sucedido, por la persona que ha perdido, debe ser experimentado, pero la cavilación continua y persistente durante meses es malsana y autodestructiva. Aceptar lo que ha sucedido es vital para el proceso de crecimiento y transformación interior, sin autocompasión.
  • Tú llenas tu vacío: no necesitas necesariamente una relación emocional para llenar el vacío que sientes dentro de ti. Desafortunadamente, muchas personas piensan que necesitan encontrar una nueva pareja para sentirse bien, completos, completos y amados. Es una creencia pero en realidad una pareja solo puede ofrecer apoyo pero no llenar tu vacío interior: solo tú puedes. Puede hacerlo reactivando a su niño interior, el niño que ha sido y que ha experimentado un abandono emocional o físico. Si tiene problemas, puede pedir ayuda profesional. Cuando te enfrentes a un dolor adulto sin precedentes debido a un divorcio, una separación o un duelo, recuerda que será el amor que te tienes a ti mismo lo que te ayudará a superar este trauma.

Cómo debemos comportarnos y en qué consiste el abandono de un menor.

El “trauma psicológico” es un tipo de “daño” que sufre la psique como resultado de una experiencia crítica vivida por el individuo (ya sea un evento único, o un evento repetido o prolongado en el tiempo), y que se define como “evento traumático“.

Sigmund Freud formuló una definición de “evento traumático” refiriéndose a sus propias teorías y leyendo el trauma en términos “económicos”. El erudito vienés lo definió como una experiencia única, o una situación prolongada en el tiempo, cuyas implicaciones subjetivas, es decir, ideas, cogniciones y emociones conectadas a ella, son en general superiores a la capacidad del sujeto, en ese momento, para gestionar o gestionar, gestionarlos, adaptarse a ellos, es decir, integrarlos en la psique. El trauma psicológico resulta, en general, como un evento que, por sus características, “no es integrable” en el sistema psíquico previo de la persona.

¿Cómo experimentas el trauma dentro de nosotros?

El evento traumático puede ser de cualquier tipo; Suele implicar la vivencia de una sensación de impotencia y vulnerabilidad ante una amenaza, subjetiva u objetiva, que puede afectar a la integridad y condición física de la persona, contacto con la muerte o elementos de la realidad de los que depende su significado de seguridad psicológica.

Una escuela francesa de psicotraumatología propone que el trauma psicológico corresponde a la “ausencia de significado y significado del evento” (es decir, el trauma corresponde a la imposibilidad de dar un significado y un significado, coherente y psicológicamente viable, a un episodio que sitúa “fuera” de la experiencia de vida normal del individuo). Las personas que han sufrido un trauma a menudo experimentan varios síntomas y problemas después de ellos. La gravedad del trauma varía de persona a persona, del tipo de trauma en cuestión y del apoyo emocional que las personas afectuosamente significativas para el sujeto pueden brindarle. Después de una experiencia traumática, una persona puede revivir el trauma mental y físicamente, así que evite recordar el trauma, ya que esto puede ser insoportable e incluso doloroso. Revivir los “síntomas, la sensación de amenaza, las emociones desbordantes, la sensación” de “tener que hacer algo” sin preocuparse por las consecuencias de las propias acciones, son signos de que el cuerpo y la mente están tratando activamente de resolver el problema. inevitabilidad que la experiencia traumática dejó en su interior. La memoria del trauma es estimulada por los “triggers” (en inglés, trigger), que son situaciones o elementos que desencadenan la memoria, a un nivel más o menos consciente, del trauma sufrido. A menudo, la persona traumatizada puede desconocer por completo los factores desencadenantes; esto lleva a una persona que sufre de trastornos traumáticos a involucrarse en mecanismos de adaptación destructivos o autodestructivos, a menudo sin ser plenamente consciente de la naturaleza o las causas de sus acciones, estimulada por desencadenantes (por ejemplo: si el trauma es de abandono, cualquier atmósfera , palabra, tono de voz que recordará en mí el miedo a volver a ser abandonado, desencadenará una serie de reacciones emocionales incluso donde nada, objetivamente, parece amenazarme en esta dirección). Como resultado, pueden reaparecer sentimientos intensos como la ira.

con frecuencia, a veces en situaciones muy inapropiadas o inesperadas; además, pueden surgir imágenes, pensamientos o flashbacks, así como insomnio y pesadillas recurrentes.

Los miedos, la inseguridad, la dificultad para relajarse adquieren la función defensiva del traumatizado de mantenerlo alerta y alerta ante el peligro, tanto de día como de noche”.

Es posible que la persona no recuerde lo que realmente sucedió, mientras que las “emociones experimentadas durante el trauma se pueden revivir sin comprender por qué”. En ocasiones, los sucesos traumáticos parecen vividos como si estuvieran ocurriendo en el presente, impidiendo que el sujeto obtenga una perspectiva clara y actual de la experiencia. El sujeto está tan identificado con lo que le ha sucedido que ya no es capaz de distinguir la realidad objetiva, a favor de una realidad pasada que se actualiza constantemente. Asimismo, podríamos presenciar un fenómeno de disociación de emociones consideradas demasiado devastadoras para ser vividas, acompañado de una “desensibilización emocional progresiva”: la persona aparece emocionalmente vacía, preocupada, distante o fría. La sensación de estar permanentemente dañado por el trauma hace surgir sentimientos como la desesperación, la pérdida de la autoestima y, a veces, la depresión.

ABANDONO COMO EVENTO TRAUMÁTICO

El abandono se define como un estado psicológico vinculado a dejar o ser abandonado por alguien que es emocionalmente importante para nosotros; la realidad de la persona pasa repentinamente de un estado de “yo junto con” al de “yo y un vacío“. “El abandono en el que un niño adoptado fue el protagonista se inscribe, por tanto, en la definición de hecho traumático”, un hecho único por el que la realidad del individuo cambia repentinamente y la supervivencia se ve amenazada. “Detectar las influencias que un evento de este tipo puede generar en un individuo no siempre es una tarea fácil“: “los signos del trauma pueden confundirse con la miríada de eventos cotidianos que, con el tiempo, pueden pasar desapercibidos o llegar a ser tan exageradamente llamativos que hacer que quienes presencian de cerca el drama de quienes los producen experimenten un profundo sentimiento de impotencia ”.

EL TRAUMA DE LA ADOPCION

El hijo adoptivo“, donde no se constatan otros hechos de carácter traumático, es una persona cuya historia se distingue por dos grandes momentos críticos: el abandono primario y la adopción.

El “abandono”, sea cual sea la edad a la que se haya vivido, deja marcas directa o indirectamente. Un niño al que se le niega el calor de su madre, el olor de la persona que lo generó, el pecho de la persona que lo porta, registra, al menos a nivel neurológico, una señal diferente de aquella a la que estaría predispuesto conductualmente, dotación genética; en este sentido, el desgarro original es un hecho traumático, “incluso cuando esto ocurre en una época en la que el razonamiento no es operativo en términos de maniobras intelectuales superiores“.

Asimismo, la “inserción en un nuevo núcleo familiar“, el contacto con nuevos calores, olores, estímulos, donde hubo un proceso de asentamiento en la “realidad abandonada“, se convierte en una suerte de nuevo “trauma“: la realidad vuelve a cambiar de repente. Algunos podrían argumentar que este cambio está en una dirección de mejora. Sin embargo, me parece oportuno recordar la perspectiva de quienes, demasiado jóvenes, “son incapaces de dar un sentido más amplio a los hechos y el simple cambio de estatus (de rechazado a fuertemente amado) produce un nuevo y repentino trastorno de la realidad que , por positivo que sea, se pone súbitamente en tela de juicio y ve la reactivación de una serie de incertidumbres sobre la estabilidad del nuevo estatus, que se pueden resumir de la siguiente manera:” Me he adaptado al rechazo y ahora soy amado. ser rechazado de nuevo? ¿Cómo es que me dejaron antes? ¿Por qué ahora soy elegido? ¿Por qué yo? “. Algunas emociones, quizás latentes con el tiempo, comienzan a agitarse de nuevo y, tarde o temprano, a revelarse. El niño, al ingresar a la nueva unidad familiar, puede resultar muy manso y luego estallar en comportamientos y emociones incontenibles, meses o años después, o demostrar una fuerte hostilidad inicial como prueba del fuerte estrés que conlleva este nuevo cambio.

¿ES POSIBLE HACER LESIONES SONORAS?

La preocupación de muchos padres, por las situaciones traumáticas de las que sus hijos son los custodios, suele ser la de poder hacer algo, de poder intervenir de alguna forma para calmar las heridas traumáticas. Lamentablemente, la “curación de hechos traumáticos” requiere una serie de operaciones internas de carácter cognitivo-emocional que requieren de mucho tiempo y la repetición, en ocasiones, de acciones encaminadas a disipar en el niño las dudas de que una situación terrible como la anterior que ocurra no podría repetirse nunca más.

La “sensación de impotencia” que experimenta el padre es un espejo de esa impotencia con la que el niño ha tenido que lidiar y con la que se medirá a sí mismo en el curso de su propio crecimiento. Esta tarea evolutiva, comprender y aceptar los hechos traumáticos a los que fue sometido de mala gana, con el tiempo, apoyado por el cariño, la disponibilidad y la paciencia de quienes lo aman, dará como resultado un entendimiento que se puede resumir más o menos así: ” No soy solo el abandono que sufrí, ni el amor que me acogió. Soy un conjunto de experiencias, a veces difíciles y a veces muy felices, que me vieron como una protagonista muy joven y me ayudan a leer la vida de una manera más amplia ”.

PADRES ADOPTIVOS: ¿COMO AFRONTAR EL TRAUMA DE SU HIJO?

Uno de los miedos que más se queja el padre o la madre que adopta es el de “ser capaz de reconocer los caminos y los tiempos correctos” para afrontar el doloroso discurso de las experiencias pasadas de su hijo. Nos preguntamos cuándo es correcto hablar y cuándo esperar a que el niño diga sobre sí mismo, cómo hacerlo y cómo posiblemente prepararnos para formular las frases correctas para que el niño se sienta suficientemente comprendido y protegido. Algunos denuncian la fuerte prisa por “abordar el problema del trauma experimentado por su propio hijo“.

Esta emergencia a menudo se ve aumentada por información más o menos documentada sobre sus hijos y su hogar o vida institucional. Una sugerencia: “¡la prisa no ayuda!” Los procesos cognitivos y emocionales para la resolución e integración de eventos traumáticos dentro de un yo estable requieren largos tiempos de mentalización. Esto no significa que las heridas por trauma no se curen, ¡todo lo contrario! Pero la prisa por verlos desaparecer mágicamente corre el riesgo de interferir fuertemente con los procesos sutiles y lentos que tienen lugar en la persona traumatizada. La curación del trauma de la separación y el abandono se configura como un proceso impredecible, cuyos resultados positivos son el arrepentimiento durante el crecimiento y, a menudo, sin declaraciones claras al respecto: “el niño, intacto, aprende a manejar sensaciones y emociones como el estrés , dolor, rabia, a la par y en la misma medida que un par ”; simplemente lo hará en diferentes momentos y, sobre todo, de diferentes formas.

ESTAR ALLÍ, PERMANECER ESCUCHANDO

Crear un clima de apertura sólida y constante al diálogo“, tratando de desmitificar toda forma de tabú que pueda surgir en la conversación cotidiana, ofrece al niño la oportunidad de tomarse su tiempo para compartir y pedir ayuda sobre aquellos eventos por los que lucha. comprender sus eventos existenciales. El padre también debe tener en cuenta que el niño, al crecer, puede decidir no confiarle nada de sus propias experiencias. Esta actitud podría resultarle necesaria para una elaboración más articulada y profunda, mucho más íntima, de sus hechos traumáticos y no implica que no ame a su familia, ¡al contrario! A veces, esta actitud es un sistema adoptado por los niños para proteger a sus seres queridos de experiencias consideradas peligrosas.

La “curación del trauma” requiere que los niños, así como los padres, se abran a una comprensión mucho más amplia del tiempo. Es un esfuerzo conjunto para encontrarnos, juntos, en un camino de vida caracterizado por emociones fuertes, profundas y tremendamente reales, a veces difíciles de contener. Sin olvidar que, donde has experimentado un dolor fuerte, una ira fuerte, un odio profundo, hay espacio para experimentar el placer de vivir, un amor mucho más amplio de lo que estás acostumbrado a sentir.

Un trauma deja una cicatriz”, signo con el que se aprende a convivir. Un signo que es una advertencia, pero también un parámetro de comparación para reconocer lo mejor que la vida puede ofrecer.

Cómo superar el miedo al abandono con hipnosis y terapia de esquemas

Para superar el miedo al abandono es importante comprender la “historia de la persona”. Trazar la historia del abandono nos permite atribuir un significado al miedo y esto tiene un impacto importante en la terapia.

Hipnosis regresiva (permite a la persona “acceder a traumas pasados ​​no resueltos“, sacando a la luz esas partes fragmentadas del “Yo” cargadas de contenidos emocionales y aterradores. Al ayudar a estas partes a emerger y liberarse de sus emociones negativas, es posible reducir las experiencias emocionales perturbadoras favoreciendo la consecución del bienestar) es útil en este sentido ir y “revivir” el “pasado” y tomar conciencia de las experiencias vividas superandolas a un nivel más profundo de lo que la cognición por sí sola puede permitir.

A través de la Hipnosis Ericksoniana es posible promover el aumento de la autoestima y el “fortalecimiento del ego“.

La integración de la hipnosis “con la” Card Therapy “(es un enfoque innovador y eficaz para el tratamiento de pacientes con trastornos de ansiedad, depresión, trastornos alimentarios y, en particular, trastornos de la personalidad (trastorno límite, trastorno narcisista, trastorno histriónico, trastorno por evitación, trastorno de dependencia y trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad).

Esta innovadora técnica psicológica ha sido diseñada para pacientes con dificultades de relación crónicas y profundamente arraigadas que no se han beneficiado de las terapias estándar) y puede resultar un factor importante de “éxito” en la “terapia“.

Una vez identificados los patrones disfuncionales de la persona, mediante técnicas cognitivas adecuadas intentaremos modificar las creencias negativas del paciente que poco a poco aprenderá a “gestionar los momentos de soledad” de una forma menos catastrófica.

A través de “técnicas” imaginativas la “persona podrá revivir el tema del abandono” dentro del contexto terapéutico reparando el trauma sufrido de niño. Las “técnicas conductuales” ayudarán entonces al paciente a aprender las habilidades útiles para “reducir la impulsividad” ligada a los “celos” y “control” excesivos, experimentando con nuevas formas de comportarse, a pesar del comprensible miedo.

También intentaremos ayudar a la persona a mantenerse alejada de las “relaciones disfuncionales” (adicciones emocionales) eligiendo parejas dispuestas a “comprometerse con una relación estable“.

NO SE CONVIERTA EN VICTIMA DEL SINDROME DE ABANDONO

Esta es la actitud más común, pero la menos adecuada para afrontar la situación, porque conduce directamente a la “depresión” del abandono (o más bien a algo que a menudo se diagnostica así). En lugar de desgastarnos durante meses hurgando en el pasado, deberíamos intentar pensar que los acontecimientos de la vida, especialmente los dolorosos, vienen a hacernos cambiar de rumbo. Hay “dolor“, por supuesto, pero puede verse como una condena sin apelación, o como una herramienta que nos ayuda a dar a luz algo nuevo. Es decir, el dolor es un proceso funcional natural. Nada en la naturaleza sucede por casualidad. Si le prestamos atención, a través del dolor nos separamos del pasado y comenzamos a forjar un nuevo “yo“, con otros intereses, otras pasiones, disponibles para nuevos encuentros.

Después de todo, una historia casi siempre termina porque nos habíamos “sentado“, transformándola en un cotidiano monótono, un hábito poco espontáneo. Nuestro amor propio no lo admite y nos hace sufrir, pero muchas veces manteníamos vivo algo que realmente no lo merecía. La “bomba” que estalla de la nada tiene la función de sacarnos de una vida artificial y anónima.

¿QUE HACER ENTONCES?

Es necesario emprender con la ayuda de un especialista una terapia cognitivo-conductual para comenzar a resolver todos esos lazos internos que unen a la persona a los recuerdos negativos y le hacen sentir mal.

ABANDONO QUE NO HACER?

  • Buscar las causas” del abandono hace que el sufrimiento sea crónico. Nunca te preguntes: “¿Por qué me dejaste?”.
  • Rechaza los sentimientos de culpa”. No se pregunte: “¿Dónde me equivoqué?” Cuando estás en pareja y la relación termina, nunca es responsabilidad exclusiva de uno de los dos socios. Sin saberlo, ambos quieren que la relación termine.
  • Intentar “remediar el pasado“: no es decisivo y no permite la activación de nuevos recursos
  • Siente la rabia, la tristeza o los celos” cuando lleguen, sin intentar despedirlos: solo así se pondrán en marcha nuevas energías para encontrar las soluciones adecuadas para ti.

Quédate en el presente y mira qué pasa”, dentro de ti y en tu entorno. De esta forma descubrirás que, a medida que se cierra una puerta, se abren nuevas posibilidades, por ejemplo se adelanta un encargo de trabajo que llevas tiempo esperando o llega una llamada telefónica inesperada que abre nuevos horizontes, intereses o formas de ser.

El autor: El Prof. Dr. Adriano Spada Chiodo, Catedrático de Universidad del Psicólogo COACH INTERNACIONAL CLÍNICO Y MENTAL, nos habla de esta importante situación mental que se presenta en algunos individuos.

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