A las madres les gusta decir que tratan a cada hijo por igual, pero en realidad eso no es verdad. Cada hijo tiene un temperamento diferente y por lo tanto inspirará comportamientos y respuestas diferentes en ambos padres. Se ha puesto de relieve que son mayores las diferencias entre los hermanos y menos homogéneneneo será el comportamiento parental tanto en términos de permisividad, de expectativas, de severidad educacional, como en términos de complicidad. ¡Las “diferencias de trato entre hermanos” se manifiestan también con los gemelos idénticos!

Veamos, en detalle, cuáles son las diferencias entre el primero y el segundo hijo, tanto en términos de enfoque parental, como en términos de temperamento y ambiciones vinculadas a los factores que afectan al orden de llegada a la familia.

LA RELACIÓN ENTRE HERMANOS/HERMANAS

En la tierna edad las “interacciones entre hermanos” constituyen un “gimnasio relacional” para los futuros intercambios sociales, pero la relación entre hermanos a veces puede ser particularmente difícil.

Cuando llega una hermanita o un hermanito, la “relación del primogénito con la madre cambia”. El compromiso de la madre con el recién llegado “puede llevar al primogénito a establecer un vínculo más profundo con el padre”.

Con el tiempo, lo que era una triada (mamá, papá y niño) se convierte en un “tetrado” compuesto, esta vez, por dos sistemas distintos:

  • la pareja parental (los adultos)
  • el subsistema fraterno (los pequeños)

Si las cosas van muy mal, a lo largo del tiempo, la tetrada puede mutar hasta la escisión del subsistema fraterno: un hermano se convierte en aliado de los padres y el otro está excluido. En las “familias disfuncionales” no es raro que uno de los dos hijos se convierta en “la oveja negra de la familia”.

¿Por qué algunos hermanos se apoyan y otros parecen odiarse? Los factores que influyen en la relación entre hermanos o hermanas son diferentes, entre los principales:

  • Afinidad Temperamental
  • Proximidad de la edad
  • Influencias parentales
  • Implicación del mayor en los cuidados del menor
  • Número de hermanos
  • Unión y cooperación en la pareja parental

Con la llegada del hermanito el primogénito puede experimentar celos y crisis de ira, también podrían ocurrir “mecanismos de defensa y rechazo” como “regresión y formación reactiva”.

La “relación entre hermanos” se caracteriza a menudo por una implicación ambivalente: junto a sentimientos de afecto, intercambio y participación, emerge el espectro de la rivalidad y de los celos.

LOS HERMANOS OPUESTOS

Cuando el “equilibrio entre hermanos se rompe”, ocurre un mecanismo muy común en el que el “hijo más pequeño se estructura de manera opuesta al hermano mayor”.

Influencias “de carácter” de la orden de genitura

Aunque los hermanos viven en la misma familia, los padres se comportan de forma diferente con cada uno de ellos, lo que lleva a influencias ambientales diferentes y no compartidas. Hay rasgos característicos que tienden a expresarse en el primer hijo y otras características peculiares de los hijos sucesivos.

EL PRIMOGÉNITO

El primogénito tuvo el “estatus de hijo único“. Ocupó un “papel privilegiado dentro de la familia” (papel que a veces conserva incluso después de la llegada del segundo hijo).

El factor decisivo en cuanto al carácter y la desigualdad de trato entre hermanos es la excedencia parental. Antes de procrear, los padres pasan una vida de fantasías sobre convertirse en padres.

¡La mujer, a menudo, tiene un deseo de maternidad muy marcado y es el primer hijo que lo concede…!

El primer hijo es aquel que transforma a un hombre o a una mujer en un padre (padre o madre) y “representa una inversión emocional” más de lo que lo serán los hijos sucesivos.

¿Qué impacto tiene todo esto en el desarrollo emocional del primer hijo? Los primogénitos son:

  • más ambiciosos
  • más autoritarios
  • A veces más tradicionales
  • Más relacionados y dirigidos a la familia

Este último punto tiene una doble connotación: es cierto tanto en términos positivos (de afiliación, ayuda y apoyo) como negativos (de dependencia y dificultad para conquistar una plena autonomía).

LOS HIJOS SUCESIVOS

El segundo hijo nunca experimentó la unicidad. Los hijos que siguen al primero llegan a una casa con normas ya establecidas, desde el principio deberán compartir los cuidados de los padres y adaptarse a las exigencias de un hermano mayor que defenderá su territorio.

En efecto, cuando llega un hermanito, el primogénito intentará mantener el “status quo“, hacer valer su autoridad de hijo mayor, mientras que el hijo menor se esforzará por cambiar los equilibrios a todo lo largo de la relación.

El segundo hijo tiende a ser más competitivo, este factor lo llevará a alcanzar metas más tempranas que los primogénitos; los hijos sucesivos aprenden a hablar y a caminar más rápido, son más afectuosos, son más generosos, tienden a responsabilizarse primero y cuidar de sus padres de manera más detallada y peculiar.

Para los hijos después del primero será fuerte, desde el principio, la necesidad de afirmación dentro de los límites familiares y de autonomía (dentro y fuera de los muros domésticos).

¿Cómo afecta esto al desarrollo emocional del hermano menor?

Los hijos siguientes pueden experimentar sentimientos de:

  • desconfianza
  • valora inferioridad
  • compenetración

El segundo hijo, por reacción, tenderá a ser más independiente de la familia y será proyectado más a la autonomía. El segundo hijo es más progresista.

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By Adriano Spada Chiodo

Profesor Universitario de Psicología Clínica y Cátedra de Mental Coach Internacional. Escritor e Investigador Internacional para las editoriales Feltrinelli, Mondadori, Librerías Universitarias, Casa Editorial Smeraldo. Motivador y Preparador Mental de la Asociación Italiana de Árbitros y colaborador de la FIFA Sudamérica. Presidente CEO OSI HOLDING GROUP S.A. PANAMÁ Empresario Turístico y Farmacéutico

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