Afefobia: el miedo al contacto físico

También puedes escuchar el artículo:

La vida para aquellos que no son fans del contacto físico puede ser muy dura: ¡el contacto físico está a tu alrededor! ¡Abrazos, besos, caricias, palmaditas en la espalda… dame el cinco! ¡Qué hermoso cabello tienes… (y mientras te acarician)! ¿Y qué hay de esas personas que cuando te hablan te tocan o se acercan tanto que te hacen retroceder un poco? ¡Sí, para aquellos que no aman el contacto físico la vida social puede ser difícil de manejar y sin duda fuente de estrés!

Tener que tocarnos no es una necesidad para todos. Hay quien ama el contacto físico, quien lo necesita y quien, en cambio, se endurece como un trozo de madera si es abrazado. Aún más en el extremo, encontramos una categoría de personas que vive el contacto físico como un verdadero malestar psicológico que toma el nombre de la afefobia.

La afefobia está representada por una hipersensibilidad del sujeto no sólo al contacto físico directo sino también a la cercanía con el cuerpo de los demás. Por ejemplo, durante una conversación si el interlocutor no mantiene cierta distancia física se percibe como “demasiado cerca”. Esta molestia es generada por una interpretación inconsciente que asocia el contacto físico con una invasión de la propia zona íntima. ¡Básicamente el otro es percibido como intrusivo!

Porque no soporto el contacto físico

Hay muchas claves de lectura y tantas teorías. En los orígenes de la Afefobia o en general a la sensación de incomodidad relacionada con el contacto físico, puede haber un trauma o, más frecuentemente, una privación afectiva por parte de los padres (incluso involuntaria) durante la infancia; en la edad infantil, especialmente en la primera infancia, el afecto se comunica normalmente con el contacto físico.

En este punto, para ti que no soportas el contacto físico, sería bueno hacerte algunas preguntas: ¿qué tipo de relación tuviste con el contacto físico cuando eras niño?

Por supuesto, algunas cosas no las puedes recordar. No sabes lo seguido que mamá te sostenía. ¿Sabes que en los primeros meses de vida, los pediatras aconsejan a los padres que hagan sentir su presencia física a través del contacto? Abrazos, caricias y… Esto hace que, como adulto, ese niño pueda vivir de manera positiva su propio cuerpo, que pueda crecer sintiéndose amado y protegido, desarrollando así confianza en los demás y en sí mismo.

A la luz de esto, otra pregunta que deberías llevar es…. ¿Qué tipo de relación tienes con tu cuerpo?

Así como la privación afectiva, también un exceso de amor y contacto físico, prolongado en el tiempo, pueden tener la misma consecuencia. Por ejemplo, si durante la infancia y el crecimiento, percibiste a tu madre (u otra figura de referencia) como excesivamente entrometida y en tu familia siempre tuviste que esforzarte para construir tu propio espacio bien definido, como adulto la fuga del contacto físico y de las relaciones humanas podría ser una “lícita” consecuencia.

El miedo a ser privado de intimidad puede ser el reflejo de una incapacidad para controlar las fronteras interpersonales entre tú y el prójimo. Este miedo también se puede manifestar de manera obsesiva en otros aspectos, por ejemplo: no quieres que los demás te toquen por “miedo a ser contaminado”.

El foco parece ser gérmenes, bacterias, parásitos… pero en realidad también aquí es el contacto físico y la dificultad de definir fronteras interpersonales siempre vinculada a la presencia de una figura de referencia excesivamente amorosa, engorrosa e intrusiva.

Por último, otra hipótesis, relacionada con el trauma: ¿cómo podrías vivir la sensación del abrazo si tus recuerdos están ligados a una violencia o a una traición de una persona amada que, en lugar de protegerte, de alguna manera te ha hecho daño?

Por supuesto, incluso en este caso, como adulto, tendrás dificultades para dejarte entrar en contacto físico para evitar reabrir esa herida que en realidad nunca pudiste cerrar.

El rechazo del contacto físico puede ser el fruto de la voluntad de no revelarse al prójimo, no darse a conocer, por temor o por vergüenza de sí mismo… Pero ningún hombre es una isla. Negarse a ser tocado significa también negarse a entrar realmente en contacto con el prójimo y consigo mismo, con los episodios del pasado y con lo que el cuerpo podría revelar. En este contexto podrían incluirse todas las personas que tienden a somatizar con enfermedades de la piel (dermatitis atópica, urticaria, prurito, erupciones cutáneas…).

Es como si el inconsciente transformara tu piel en una armadura, una frontera infranqueable para volverse invulnerable y sobre todo impenetrable, inaccesible al prójimo. Pero repito: ningún hombre es una isla y el cierre nunca es útil incluso cuando es sólo metafórica a través de las fronteras corporales.

La molestia del contacto físico como mecanismo de defensa

En todos los casos descritos, es un mecanismo de defensa creado por la parte más ancestral de ti. Inconsciente y subconsciente tienen su propia inteligencia emocional que no tiene nada que ver con la lógica y la racionalidad. Estas partes “más enterradas” de nosotros nos llevan a crear evitaciones y poner en marcha mecanismos casi siempre disfuncionales. En este caso, evitando el contacto físico, no harás más que crear más distancias y separaciones, privando la posibilidad de vivir con alegría las maravillas…. no tanto del contacto físico, sino de la espontaneidad de ciertos gestos.

Es inútil tratar desesperadamente de escapar de una caricia o cualquier otro enfoque físico: lo mejor es reconocer el origen de la incomodidad que ahora ha sido “fijado” en su menta. Puedes remontarte al momento exacto en que “el contacto físico se ha vuelto emblemático” para procesar todo lo anterior. ¿De qué te quieres proteger rechazando el contacto físico? Un buen trabajo introspectivo, quizás con la ayuda de un profesional, podría abrir nuevos horizontes.

Si te ha gustado este artículo puedes seguirnos en Facebook:

en la Página Oficial Noticias de Panamá, Bienestar y Salud, en Facebook y Istagram, además de seguir nuestros podcasts

Últimas Noticias
0
Nos gustaría saber qué piensas. ¡Comenta!x
()
x